Las históricas escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, inmortalizadas por la película Rocky, dejaron de ser por unas horas uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad para convertirse en el escenario de una auténtica celebración ecuatoriana. Allí, miles de compatriotas se reunieron para participar en el primer gran banderazo de la selección ecuatoriana previo a su debut en la fiesta deportiva 2026.
Desde distintos puntos de Estados Unidos y también desde Ecuador, los aficionados comenzaron a llegar durante la jornada portando camisetas, banderas, bufandas e instrumentos musicales. El objetivo era uno solo: demostrar que el apoyo a la Tricolor no conoce fronteras.
La convocatoria fue impulsada por La 593, organización que desde hace varios años promueve encuentros de la hinchada ecuatoriana alrededor del mundo y que se ha convertido en uno de los principales motores de apoyo para la selección en torneos internacionales.

Un punto de encuentro para la comunidad ecuatoriana
Más allá del fútbol, el banderazo se transformó en un espacio de reencuentro para miles de ecuatorianos residentes en Estados Unidos. Familias enteras, grupos de amigos y migrantes que llevan años viviendo fuera del país encontraron en la actividad una oportunidad para compartir sus raíces y celebrar su identidad.
Las gradas se llenaron de colores nacionales, mientras los asistentes entonaban cánticos de apoyo a la selección y coreaban las tradicionales barras que acompañan a Ecuador en cada competición internacional.
Los sonidos latinoamericanos y ecuatorianos acompañaron una jornada marcada por la alegría y la emoción. Así, se bailaron y se corearon canciones como el “Zapateando Juyayay” y “Cariñito”. Cada canción parecía convertirse en un puente simbólico entre quienes estaban en Filadelfia y quienes seguían la celebración desde Ecuador.
El espíritu de Rocky y la lucha de la Tri
Las famosas escaleras de Rocky representan el esfuerzo, la perseverancia y la capacidad de superar desafíos, valores con los que muchos aficionados identifican el recorrido de la selección ecuatoriana.
La imagen de miles de personas subiendo los escalones con la bandera nacional sobre los hombros generó una de las postales más llamativas de la previa mundialista.
Para muchos hinchas, el escenario también simbolizó la historia de miles de ecuatorianos que emigraron en busca de nuevas oportunidades y que ahora encuentran en el fútbol una forma de mantenerse conectados con su país.
Un mensaje de unidad antes del debut
Mientras la cuenta regresiva avanzaba hacia el partido frente a Costa de Marfil, el banderazo dejó una sensación compartida entre los asistentes: la certeza de que Ecuador no estará solo en esta aventura mundialista.
Las voces, los bombos y las banderas demostraron que la pasión por la selección puede unir a personas de diferentes edades, ciudades y generaciones bajo un mismo sentimiento.
En las escaleras de Rocky no hubo diferencias. Solo miles de ecuatorianos celebrando su identidad, compartiendo esperanza y enviando un mensaje claro a la selección: sin importar la distancia, todo un país estará alentando desde las gradas, las calles y los hogares alrededor del mundo.
