¿Quién dijo que el dulce no podía tener una historia poderosa detrás? En Nueva Mujer, descubrimos el secreto detrás del exquisito chocolate de BIOS, la segunda chocolatera más antigua de nuestro país, ¡y nos enamoramos!
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Pero la verdadera sorpresa la encontramos en el corazón de su producción: mujeres ecuatorianas, cabezas de hogar, que con dedicación y pasión artesanal dan vida a cada tableta y bombón que conquista paladares a nivel nacional y que pronto ¡volará a mercados internacionales!

Hicimos un recorrido donde pudimos apreciar el proceso de elaboración de algunos tipos de chocolate, la dedicación que le ponen en la mano de obra, la inversión que han realizado en máquinas que garantizan la calidad de los productos, pero sobre todo la pasión con la que han construido una historia chocolatera que los ecuatorianos llevamos en el corazón y que, sin duda alguna, endulzará los paladares de gente de otros países a donde se proyecta llegar BIOS con sus nuevos sabores y presentaciones. Una razón más para sentirnos orgullosos como país y apoyar el trabajo que habla de la riqueza de nuestro clima, de nuestro suelo y de la grandeza de nuestra gente.

En nuestra visita a la planta de BIOS, ubicada al sur de Quito, fuimos testigos de un trabajo minucioso, donde cada detalle cuenta. Vimos manos expertas moviéndose con precisión y cariño, transformando el cacao ecuatoriano en verdaderas obras de arte comestibles.
El resultado: un producto de excelencia que ha llevado a BIOS a ser reconocida con ¡18 galardones en los Ecuador Chocolate Awards 2024!, incluyendo 6 oros y 2 ¡Gran Oro! Un logro que no solo celebra la calidad de su chocolate, sino también la pasión y el talento de su gente.
Y es que detrás de cada delicioso bocado, hay una fuerza imparable: la de las mujeres BIOS. Tal como nos contó David Olgieser, Gerente General de la compañía, ¡el 90% del personal son mujeres, cabezas de hogar!
Su labor no solo contribuye a la alta calidad de los productos, sino que también impulsa el crecimiento y la innovación de esta empresa con más de 110 años de historia. Es un testimonio del poder femenino en la industria ecuatoriana, una historia de esfuerzo y dedicación que nos llena de orgullo.
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La marca no solo se enfoca en la excelencia de sus productos, sino también en su compromiso social y con el futuro. Trabajan de cerca con cacaoteros de diversas regiones del Ecuador, dinamizando la economía rural y preservando la riqueza de nuestro cacao. Además, su alianza con investigadores de la ESPE para rescatar cepas originarias demuestra su visión innovadora y su apuesta por el futuro del cacao ecuatoriano en el mundo.

Pues la tradición y la innovación pueden ir de la mano, y que el sabor más dulce viene acompañado de historias de mujeres fuertes y talentosas. ¡En Nueva Mujer celebramos este ejemplo de liderazgo femenino y el delicioso futuro que BIOS está construyendo para el Ecuador!